miércoles, 30 de julio de 2014

LOS CHACHAPOYAS, LOS GUERREROS VENIDOS DE LAS NUBES.

La cultura Chachapoyas, que significa: "Personas de los bosques de Nubes", "Hombres que habitan en las nubes" o "Guerreros de venidos de las nubes".
Estaba integrado por diversos grupos étnicos afines, que fueron conquistados por el inca Tupac Inca Yupanqui, pero luego se rebelaron en el gobierno del sucesor del trono inca, Huayna Capac, sin embargo fueron sometidos finalmente.
La cultura Chachapoyas pertenece al periodo denominado Intermedio Tardío andino, se desarrollaron entre los años 700 d.c - 1500 d.C.
Los Chachapoya estaban integrados por diferentes grupos étnicos.
Los conquistadores españoles los describen como gente valiente y guerrera.
Sus mujeres tenían fama de ser hermosas y blancas.
Los Incas trasladaron muchas jóvenes Chachapoyas al Cusco para servir como concubinas de los nobles.
Peter Lerche (1986) calcula la población de esta cultura en 300.000 Habitantes a la llegada de los españoles.
También veremos los Sarcófagos de Karajía, o Carajía, son un conjunto de sarcófagos o ataúdes según la tradición funeraria de los chachapoyas, de hasta 2,50 m de alto con formas humanas.


1-3 Expedición a el Reino de los Chachapoyas. by Jesús Delafrontera


2-3 Expedición a el Reino de los Chachapoyas. by Jesús Delafrontera


3-3 Expedición a el Reino de los Chachapoyas. by Jesús Delafrontera

HISTORIA
La historia de los Chachapoyas empieza alrededor del año 800 d.C. prolongándose hasta la segunda mitad del siglo XV, cuando fueron incorporados por Túpac Yupanqui al Tahuantinsuyo.

EXTENSIÓN
El territorio Chachapoyas se ubicó entre los 2000 y 3000 m.s.n.m. Su ámbito de expansión cubría un amplio territorio, entre los ríos Marañón y Huallaga.
De norte a sur ocuparon unos 300 km.
La parte principal correspondió a la cuenca del río Utcubamba hasta las cercanías de Bagua donde se une al Marañón.

CRONOLOGÍA 
No existen evidencias de alguna cultura principal previa a los Chachapoya.
Federico Kauffman Doig sostiene que el origen de los Chachapoya habría tenido sus antecedentes en tiempos de la cultura Tiahuanaco – Wari o Wari, alrededor del siglo VII d. C.
Esto se produjo posiblemente por la necesidad de expandir tierras para la agricultura.
Hubo entonces una gran migración hacia los Andes Amazónicos norteños.

POLÍTICA Y SOCIEDAD 
Los Chachapoyas no conformaron un Estado único, eran grupos regionales independientes (siendo los Paellas, Motillones, Chilchos, Chillaos y Chachapoyas - que fueron los más importantes) que se aliaban o separaban por conflictos internos.
Todos estos grupos compartían rasgos culturales comunes como: el lenguaje, la cerámica, las costumbres funerarias y los patrones artísticos y arquitectónicos.

ECONOMÍA
La agricultura se desarrolló aprovechando el acceso a una variedad de ecosistemas.
Las laderas de los cerros se transformaron en anchas terrazas de cultivo y las zonas bajas se cultivaron campos con elaborados sistemas de drenaje.
Además basaron su economía en la producción doméstica de cerámica y textiles, de esta manera la producción y el intercambio de alimentos ayudaban a consolidar las redes sociales y las alianzas entre las poblaciones.

ARTE
En el trabajo en textiles utilizaron básicamente el algodón y en menor proporción la lana de llama y alpaca.
El telar de cintura fue lo más empleado.
En la Laguna de los Cóndores se han hallado textiles de buena calidad que sirvieron para envolver las momias en el tiempo de los Incas.
La cerámica no tuvo la calidad de otras culturas.

ARQUITECTURA 
Lo típico es la construcción de chulpas que es característico de la sierra (Wari) se supone que los Chachapoyas tuvieron sus raíces principales en los tiempo Tiahuanaco-Wari alrededor del siglo VII, y que esto fue obra de migrantes andinos que debieron ocupar los Andes Amazónicos norteños de modo planificado, con el fin de extender su frontera agrícola.
Los sitios principales son: Kuelap, el Gran Pajatén, Vira Vira, Olán, Gran Vilaya y la Congona.
Otro lugar estudiado es El Gran Saposoa, que sería la antigua ciudad de Cajamarquilla que fue conquistada por Túpac Inca Yupanqui en 1470.

RELIGIÓN 
No se han hallado evidencias suficientes para determinar los dioses principales.
El Inca Garcilazo de la Vega sostenía que sus dioses fueron el cóndor y la serpiente.
Sin embargo, no hay representaciones en la arquitectura Chachapoya que ratifiquen esta apreciación.
En lo referente al culto a los muertos, respetaron la memoria de sus ancestros.
Las tumbas más importantes fueron construidas en los barrancos y sitios de difícil acceso.
Los Chachapoya no momifican los cuerpos de sus muertos.
Lo que hacían era envolver los restos de huesos con sogas y textiles, para luego depositarlos en canastas de caña.
El sistema de momificación en esta región fue implantado por los Incas.



CIUDAD DE KUELAP
Es el lugar principal de la cultura Chachapoya.
Se encuentra ubicado a una altura de 3 000 m.s.n.m. y a unas dos horas y medias de la ciudad de Chachapoyas.
Kuelap tiene un área de 584 metros de largo, su muro más alto alcanza los 20 metros.
Tiene tres entradas, dos al este y una al oeste.
Su entrada principal tiene 60 metros de largo.
La ciudadela está conformada por unas 420 construcciones circulares, 4 rectangulares y una cuadrada.
Se calcula que en su interior vivieron unas 3000 personas.
Las primeras informaciones escritas corresponden a 1843, cuando el juez de Chachapoyas Juan Crisóstomo Nieto visitó este sitio debido a una disputa de tierras en la zona.
Antes de esa fecha solamente era conocida por la gente local.
Las casas tienen una base de piedra con una cornisa con diseños geométricos de rombos o M. A través gradas se accedía al interior.
Todavía subsisten los batanes (morteros) y evidencias de depósitos subterráneos revestidos de piedra.
Existen nichos que sirvieron para colocar cosas y también pequeños huecos en las paredes internas que posiblemente sirvieron para introducir vigas de madera.
Las casas tienen un diámetro entre 7 y 9 metros.
Sus paredes alcanzaron unos 4 metros de altura.
Sus techos eran cónicos, construidos de paja.
La ciudadela tiene dos sectores bien definidos, el Pueblo Alto y el Pueblo Bajo.

PUEBLO ALTO
Está rodeado por un muro que alcanzó los 12 metros y tiene dos entradas angostas.
En su lado norte se ubica el llamado torreón, donde se hallaron 2500 proyectiles de piedra caliza.
Por esa razón se supone que tuvo una función militar.

PUEBLO BAJO
Es la parte más extensa de la ciudadela, la que cuenta con la mayor cantidad de casas circulares.
La construcción que más destaca es el Tintero.
El Tintero, tiene una altura de 5,5 metros y 13,7 m. de diámetro.
Su nombre se debe a su forma de cono invertido.
En la parte superior central tiene una abertura que da acceso a un recinto con forma de botella que se supone servía como observatorio solar.
Su abertura tiene 70 cm. de diámetro.
En el piso se encontró una piedra tallada con tres surcos redondeados.
Frente al tintero hay un patio donde se habrían realizado las ceremonias.
Se han reportado 24 piedras talladas en el muro del tintero, son diseños antropomorfos, zoomorfos y geométricos.
No hay un lugar de cementerio, pero si evidencias de más de 100 entierros en el muro perimetral de la ciudadela.

CASAS DE MACRO
Comúnmente se le llama “Torres de Macro” por su característica constructiva.
Hay que caminar desde el pueblo de Magdalena por un sendero de 4 km. que se logra en aproximadamente una hora.
Estas construcciones pertenecen a la cultura Chachapoya y son estructuras circulares con diseños de rombos muy parecidos a los de Kuelap y la Congona.
Las construcciones se ubican en la ladera de un cerro que da frente al río Utcubamba.
Las casas están muy bien conservadas y nunca fueron restauradas.
Desde su parte central se tiene un espectacular vista del valle.

LA CONGONA
Está ubicada a dos horas de camino de Leymebamba.
La Congona es un sitio de la cultura Chachapoyas que aún no ha sido estudiado lo suficiente.
El lugar presenta en su parte norte unas 30 construcciones circulares parecidas a Kuelap, con frisos en forma de olas estilizadas.
Estos recintos están parcialmente cubiertos por la vegetación abundante de la zona.
En el sector sur, se han registrado cerca de 34 estructuras, pero la decoración es más escasa.
Se ha encontrado también una estructura rectangular, de 16 metros de largo por 6 metros de ancho, con seis puertas de forma trapezoidal.
Este recinto estaría asociado al tiempo de ocupación Inca.

LA LAGUNA DE LOS CÓNDORES
El nombre de “laguna de los cóndores” fue dado en 1968, por el explorador de los Estados Unidos, Gene Savoy.
Está ubicado a diez horas a caballo desde el pueblo de Leymebamba, a 2600 m.s.n.m. en la naciente del río de los Chilchos.
Este sitio se hizo famoso debido al descubrimiento de mausoleos que contenían gran cantidad de momias del tiempo de los Incas.
Las primeras evidencias se reportaron en 1996, cuando un grupo de trabajadores de la zona hallaron restos de construcciones antiguas frente a la laguna y empezaron a depredar el lugar, esperando encontrar algún tesoro.
El agua de la laguna tiene tono oscuro debido a la descomposición de la vegetación (ácidos tánicos).
Las tumbas están ubicadas en un farallón que tiene una altura de más de 350 metros.
Los mausoleos fueron construidos con una mezcla de arcilla y roca caliza.
Son seis tumbas de forma cuadrangular, con todas sus fachadas mirando a la laguna.
El lugar presenta pinturas de color rojo y amarillo, con diseños geométricos y también de hombres y animales.
Es probable que estos hayan sido hechos por chamanes durante las ceremonias de entierro bajo la influencia de algún alucinógeno.
La antigüedad del sitio corresponde a los años 800 a 1470 d.C.
Los Chachapoya no desarrollaron técnicas de momificación, solo depositaban los huesos, luego que todo el tejido blando y órganos desaparecían.
Estos huesos y restos de cabellos eran envueltos con telas para colocarlos en canastas.
Todos los entierros Chachapoya fueron sacados de su ubicación original por los Incas.
Para ello los Incas construyeron dos chulpas donde depositaron todos estos restos, unos 600 a 1000 individuos.
Los mausoleos de los Chachapoya fueron utilizados entonces para albergar las momias Incas.


Chachapoyas, Una civilizacion perdida. by Jesús Delafrontera

Proceso de Momificación 
Los cuerpos eran eviscerados por el ano por donde sacaban todos los intestinos, conservando, sin embargo los órganos internos.
Luego de este proceso la abertura anal era cerrada con un tapón de tela de algodón.
La piel de los cuerpos era tratada con sustancias orgánicas que permitió un buen curtido.
En la cara usaban algodón para mantener la forma de la nariz y las mejillas.
Finalmente, los cuerpos eran envueltos con telas de algodón, en algunos casos se bordaba sobre la tela para representar la cara.
Los personajes enterrados habrían pertenecido a la nobleza, posiblemente del pueblo de Llactacocha, ubicado frente a la laguna.
Se han hallado allí evidencias de unas 130 casas.
Para transportar las momias se utilizaban armazones de madera de forma cónica.
Luego del entierro se ofrecían periódicamente algunas ofrendas, de lo cual hay evidencias de mates, restos de comida, figuras talladas de madera y cerámica.

DOS TIPOS DE ENTERRAMIENTOS:
MAUSOLEOS DE REVASH 
Estas tumbas tienen forma de casas.
Eran construidas con piedra menuda y barro.
Sus muros externos eran pintados.
Normalmente sus techos presentan techos a dos aguas.
Kauffman Doig, considera que estos cementerios imitaban el modelo de las casas de los campesinos.
Algunos mausoleos tienen dos niveles y presentan especie de ventanas en forma de T , en cruz y también en forma cuadrada.
Parte de las rocas están pintadas en rojo con círculos, llamas y otros símbolos mágicos.
Quizás los Chachapoyas querían descansar en la montaña que era su APU, su lugar de origen para ver desde arriba el valle que es el fruto de la tierra y ver a sus descendientes que vivían en ella.
No tenían oro ni plata que colocar, lo único que deseaban era dormir para siempre en la montaña.

LOS SARCOFAGOS DE KARAJIA
Los Sarcófagos de Karajía, o Carajía, son un conjunto de sarcófagos o ataúdes según la tradición funeraria de los chachapoyas, de hasta 2,50 m de alto con formas humanas.
Fueron encontrados en el barranco de Karajía en el distrito de Luya del Departamento de Amazonas, Perú) en 1985 por el arqueólogo peruano Federico Kauffmann Doig gracias a las referencias proporcionadas por Carlos Torres Mas.
Los sarcófagos de Karajía son únicos en su género por su tamaño colosal, ya que llegan hasta los 2,50 metros de alto y por su cuidadosa elaboración.
El hecho de que estuvieran emplazados en lo alto de un barranco de difícil acceso, ha permitido que se conserven a salvo de manos extrañas y de depredadores.
Gracias al apoyo prestado por miembros del Club Andino Peruano, a los arqueólogos les fue posible escalar 24,00 metros de pared rocosa vertical y acceder a la gruta donde están emplazados los sarcófagos, que se encontraba más de 200,00 metros del fondo de la quebrada.
Karajía-1 está constituido por siete sarcófagos.

El tercero se derrumbó probablemente durante el sismo de 1928, desapareciendo en el abismo.
Como quiera que los sarcófagos están lateralmente unidos unos a otros, el que se desplomó abrió forados en los costados de los contiguos.
Este hecho permitió reconocer en detalle el contenido de estos sarcófagos y determinar el de los restantes, que de esta manera no tuvieron que ser violentados y permanecen intactos.
En el interior del sarcófago abierto se encontraba una momia, sentada sobre un pellejo y envuelta en telas mortuorias.
Objetos de cerámica y ofrendas diversas acompañaban al difunto.
La datación obtenida por radiocarbono al analizar los restos orgánicos, ofreció la fecha de 1460 d.C. Roedores y aves de rapiña habían disturbado el entierro.
El sarcófago estaba vacío por haber sido devorado y retiradas del lugar la momia y sus pertenencias.
Los sarcófagos están conformados por grandes cápsulas antropomorfas hechas de arcilla mezclada con palos y piedras.

Sólo la cabeza y parte del pecho son compactos.
Tanto cuerpo como cabeza están decorados con pintura roja de dos tonos, aplicada sobre una base blanca. Se considera que estos sarcófagos son evocaciones de la forma típica del fardo funerario costeño y cordillerano correspondiente al período Huari.
En efecto, en uno como en otro caso, la forma antropomorfa ha sido dada sólo en cuanto al contorno del cuerpo humano, sin que se evidencien las formas correspondientes a las extremidades.
Hay que remarcar que la cabeza del sarcófago ha recibido tratamiento escultórico, y que el rostro es el resultado de copias en arcilla de máscaras funerarias originalmente hechas de una tabla recortada en forma de media luna para representar la mandíbula.
Entre los antiguos peruanos, el culto a los muertos alcanzó ribetes excepcionales, a juzgar por el frondoso ritual que estos tributaban a sus difuntos.
Lo demuestra el despliegue que pusieron en práctica para preservar el cadáver de sus seres queridos, momificándolos, o el cuidado especial que ponían en la construcción de moradas destinadas al eterno descanso.
Todo esto por cuanto dominaba firmemente la idea de que, de corromperse el cadáver, ya sea por putrefacción u otro agente destructor, concluía también la vida que experimentaba el ser amado más allá de la muerte.

De apariencia humana 
En cuanto a los chachapoyas, moradores de los Andes amazónicos norteños y anteriores al incario, estos emplearon básicamente dos patrones funerarios: el mausoleo (pukullo o chullpa en quechua) y el sarcófago o purun-machu.
Los sarcófagos de los chachapoyas están conformados por una especie de gran cápsula de paredes construidas con tierra arcillosa mezclada con piedras pequeñas, algunos retazos de madera y paja brava o ichu.
Por ser su interior vacuo, el sarcófago ofrece el espacio necesario para cobijar a un difunto ilustre: momificado, sentado y arropado con tejidos.
Así, convertido en un bulto funerario, el difunto era emplazado en su respectivo sarcófago o cápsula funeraria.

Nariz prominente 
Los sarcófagos chachapoyas presentan diversas modalidades, por su forma y por su tamaño.
Su difusión se limita a la margen izquierda del río Utcubamba, pues es una forma de sepulcro que no se repite en el resto del territorio andino.
Debe subrayarse que el sarcófago chachapoyas imita el aspecto que adopta el fardo funerario de la etapa Tiahuanaco-Huari (Horizonte Medio).
Esto se constata de modo particular en lo que se refiere a la cabeza de los sarcófagos chachapoyas conspicuos, los de Karajía, con sus mandíbulas exageradamente remarcadas, que al parecer calcaban las máscaras planas, de madera, plantadas por encima de los fardos funerarios Tiahuanaco-Huari.
Las cabezas de los sarcófagos chachapoyas eran modeladas en arcilla.
Por lo mismo, observan una nariz saliente, ganchuda, al parecer alusiva a un pico de un ave de rapiña.
Originalmente, todos los sarcófagos de Karajía lucían sobre sus cabezas un cráneo ritual que les confería majestad.


El antimonio 
Los sarcófagos de Karajía fueron emplazados en una gruta en lo alto de un precipicio, la que era excavada ex profeso por el hombre.
No necesariamente se recurría a este procedimiento para resguardarlos de buscadores de tesoros, ya que en el antiguo Perú había un profundo respeto por los difuntos.
Ni siquiera sus pertenencias debían ser tocadas, pues, según la creencia, todavía latente, el profanador podría sufrir la parálisis de alguno de sus miembros; hasta podía producirle la muerte por venganza del difunto.
Esto popularmente se conoce como “antimonio”.

Protegidos contra el tiempo 
El hecho de recurrir a lo alto de los precipicios debió ser inducido por el deseo de protegerlos de las injurias del tiempo.
Ciertamente, al asomar la peña desnuda a la superficie, como es el caso del barranco de Karajía, aquello no da lugar a que crezca vegetación en el sitio, que al concentrar humedad atenta contra la conservación, especialmente del material orgánico.
Adicionalmente, en aquellas alturas, el viento sopla animadamente, y aminora así la excesiva humedad ambiental que impera en los Andes amazónicos.


08 Momias de los Guerreros de las Nubes. Expedientes Misterio de la Antigüedad. by Jesús Delafrontera

LA CONQUISTA DE LOS CHACHAPOYA
Hacia 1470, el ejército Inca, encabezados por Túpac Yupanqui inició la ruta de conquista de esta región.
Entraron por la zona de Pías (Bolívar), Kuntur Marca, Cajamarquilla (Provincia de Bolívar), Papamarca hasta Raymipampa (Leymebamba) lugar donde festejaron la conquista de los Chachapoya.
Los incas construyeron caminos, extendiendo el camino Inca desde Cochabamba hasta Levanto.
En tiempos del Inca Huayna Capac (año 1500) se produjo una rebelión de magnitud.
El Inca se encontraba en Cañaris en ruta a Quito.
Sin embargo, con la finalidad de que la calma volviera a la región el Huayna Capac envió mensajeros a la zona.
Esto no tuvo éxito pues los mensajeros fueron vapuleados y expulsados.
Fue entonces que el Inca decidió hacerse cargo personalmente de este levantamiento y castigar severamente a los revoltosos.

Los chachapoya comprendieron tarde que su destino era la muerte.
Sin embargo, encontraron una esperanza para cambiar su suerte.
Acudieron a pedir la ayuda de una mujer muy respetada del pueblo de Cajamarquilla.
Esta noble dama había sido una de las concubinas de Túpac Yupanqui y era muy respeta en la región.
Ella decidió interceder el perdón ante el Inca.
Se dirigió con un grupo de mujeres dispuesta a evitar la destrucción de su pueblo.
Con súplicas y llanto pidió a Huayna Capac que no derramara la sangre de sus hermanos, pues tenía hermanos de sangre, hijos de su padre Túpac Yupanqui.
El Inca escuchó con atención las disculpas de esta matrona y en respeto a su padre decidió perdonar a los rebeldes.

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