martes, 12 de noviembre de 2013

LAS PROFECÍAS DE LA ILUMINADA DE LA ALGAIDA.

Francisca Guillén Ortega (1886-1933), conocida como la Quica o popularmente “la Iluminada” de La Algaida (Archena) en Murcia.
La Iluminada de La Algaida no es una leyenda, es historia, pero una historia transida de misticismo y de aspectos que escapan a la razón, con tintes negros y sórdidos de una España que parece muy lejana en el tiempo y sobre todo en las costumbres.
En el mes de abril de 1900, con los albores del nuevo siglo, Francisca anunció públicamente que mantenía conversaciones con la Virgen.
Entre otras cosas, ésta le prometió efectuar milagros en su nombre.
La noticia se propagó en los periódicos nacionales y regionales, y se contaban por miles los devotos que se acercaban a ver los milagros de la Iluminada.
Entre otras cosas “la Iluminada” predijo la Guerra Civil, hizo llover cera del cielo (según testigos), anunció una guerra nuclear y una terrible explosión en Archena.
Lo de la explosión es uno de sus acierto, cuando en 1963 saltó por los aires el polvorín de Archena. Milagrosamente no produjo víctimas mortales.


La Iluminada de La Algaida. by Jesús Delafrontera

Todo comenzó el día en que Francisca, con 25 años de edad, una humilde aldeana, delgada y pequeña sin más conocimientos que los aprendidos en el hogar era absolutamente analfabeta, le gustaba mucho la huerta y no se distinguía especialmente por su religiosidad.
Vivía en una "casa cueva" que compartía con su padre y 6 hermanos.
El 13 de Abril de 1899 caminaba en busca de espárragos para ayudar el sustento de su familia, dijo que se le había presentado el Señor y la Virgen, en Torre Junco y mas concretamente en Las Palmeras, delante de las antiguas escuelas.
Pablo un hermano de Francisca hizo un cerco alrededor de las 2 palmeras con piedras, donde se había producido la aparición para que nadie lo pisara y allí predicaba, al caer la tarde, hay fue el inicio.

Todo el mundo coincide en señalar la transformación de la Quica, que pese a su nivel cultural y sus aptitudes iniciales pasó a expresarse estupendamente, a ser una gran oradora.
La Quica pasó a acudir a misa a diario, costumbre que ya no abandonaría en el resto de su vida, y a rezar frecuentemente el rosario.
A sus visiones que comenzaron en abril de 1900, fueron acudiendo cada vez un mayor número de personas.
El periodista A. de Brazel se desplazó a Los Baños para informar sobre la Iluminada de Lorquí, como la habían llamado equivocadamente muchos periódicos, desde el más absoluto escepticismo decidió acudir a una de las predicaciones.
Según el artículo que publicó el 28 de junio de 1900, dos kilómetros antes de llegar a La Algaida:

Me sorprendió ver un largo cordón humano, compuesto en su mayor parte de campesinos, entre los que se veía un buen numero de bañistas.
El cronista recoge los testimonios de gentes que ven a la Iluminada mirar al cielo y decir unas cosas muy bien dichas y se hace eco diario de los mensajes y conversaciones de la Quica con la Virgen y el Señor y no sólo de sus visiones, sino también de las de sus seguidores (señala que el cura visitó a la Iluminada, pero que no consiguió ver nada porque la virgen no visita a Francisca cuando ésta quiere) incluida la aparición misteriosa de monedas de cobre.

Esta última visión es probablemente la que le permite el subtitulo a su artículo:
La Iluminada de La Algaida.
Una mujer que hace llover oro y habla con la virgen.
El propio periodista asegura haber visto cruces formarse en el suelo y desaparecer y añade:


¿FUE UNA ILUSIÓN?
No lo sé, pero yo lo vi.
No por eso digo que crea en los sermones y visiones de "La iluminada".
Lo que creó es que el fanatismo al cual han llegado las gentes de aquellas comarcas que me obligaron a descubrirme en aquel lugar, que amenazan y son capaces de maltratar al que diga delante de ellos "que no cree" y que vienen descalzos desde los pueblos cercanos como Molina, Ricote, Lorquí, etc... puede conducir muy lejos, si la autoridad no toma cartas en el asunto.
Las dimensiones de las predicaciones y probablemente esta apelación en un periódico nacional precipitaron los violentos acontecimientos.
Ella seguía predicando, en trances que inquietaban a la autoridad eclesiástica.
Hasta que enfureció.
Francisca se atrevió a advertir de que «dice Dios, que me creáis, porque sus ministros no cumplen con su deber».

El enfado del obispo:
La reacción del obispo de Orihuela fue inmediata al conocer que la Iluminada lamentaba que, por la situación del mundo.
«Dios está para tomar un camino».
«El camino del manicomio es el que debe tomar esta mujer», sentenció el prelado.
Entretanto, nuevos supuestos prodigios extendían la fama de Francisca.
Así, los diarios informaron de que «cayó del cielo una lluvia de oro y plata», que la muchacha identificó como «trozos del manto de la virgen»; trozos que el propio cronista aseguró haber visto.
No todo fueron críticas.

El Diario de Murcia publicó un crónica, el 1 de julio de 1900, donde exigía respeto para «esta pobre loca».
Entre otras razones, porque «demencia peor que la locura es no respetar a quien la padece; abultando con mil patrañas lo que decía».
Además, el Diario se preguntaba:
«¿Por qué esta pobre mujer no había de poder condenar tanto desprecio a la Ley Divina?».

El aljibe familiar se convirtió en una improvisada fuente milagrosa cuyas aguas, según Francisca, sanaban cualquier dolencia.
Aunque no fuera esto lo más curioso.
Algunas de las recetas y consejos que daba la Iluminada a los enfermos que hasta Lorquí acudían en busca de remedio pronto se hicieron célebres.
Fue el caso de un hombre a quien recomendó, para sanarle un miembro tullido, que cociera plumas de pavo blanco y raíz de perejil.
Después de tragar esta pócima debía masticar la cabeza de un alfiler negro.
A otro desgraciado le indicó que durmiera ocho días en el tejado, con los brazos en cruz.
Pese a todo, siempre planeó la sospecha de que la joven nunca hizo estas prescripciones, sino más bien sus detractores.

El 26 de agosto de 1900 el entonces alcalde de Archena, Serafín Sánchez, cumpliendo órdenes superiores, dispuso la salida de varios guardias municipales y un alguacil con la intención de disolver a la multitud y dar por terminada la predicación.
La familia se opuso violentamente y el alcalde, al parecer con un bastón con punta, golpeó al padre de Francisca, Pablo Guillén.

Esta le dijo que le pegase a ella, que su padre no tenía nada que ver; el alcalde no le hizo caso y la Quica le dijo:
"Con ese brazo no podrás pegarle a nadie mas".
Esta es una de las predicciones mas conocidas de la Quica porque tuvo un cumplimiento casi inmediato.
Poco tiempo después de los hechos Serafín Sánchez tuvo un accidente de resultas del cual hubo que cortarle el brazo.

En los enfrentamientos fue inevitable de aquel día, se saldo con decenas de heridos, murió un hermano de la Quica, Tomás, veterano de la guerra de Cuba y su padre quedó gravemente herido.
Tres de los guardias también resultaron heridos de gravedad, muriendo uno de ellos, José Ruíz Martínez unos días después, que dejo viuda y 3 niños.
La situación llegó a tal extremo que el Gobernador Civil ordenó su ingreso en el manicomio, el día 27 de junio, el mismo día en que una tormenta causó grandes riadas en toda la Región.
Un mes duró su reclusión.
El gobernador en persona fue a visitarla a la cárcel y acabó decidiendo su puesta en libertad.
Tanto como la polémica por un internamiento que muchos consideraban inapropiado.
Cuentan que Francisca se comprometió a no predicar más.
Tras su excarcelación la Quica siguió predicando, pero ya no se produjeron las aglomeraciones de la gente para oírla, dejó de ser un problema de orden público.
Entraba en ocasiones en trance y vaticinó sucesos y costumbres que parecen haberse cumplido en la actualidad.

Entre ellas dijo que en Archena no pasaría nada malo y mucha gente se acordó de esta predicción cuando ocurrió la explosión del polvorín, que los hijos no conocerían ni respetarían a los padres, que las mujeres no se distinguirían de los hombres o que las estaciones sólo se conocerían por los frutos.
Después de este trágico desenlace, nunca más se supo de la Iluminada.
Hasta 32 años después, cuando los periódicos dieron la noticia del suicidio de una mujer, era Francisca Guillén.
En 1932 la Quica se dejó en el altar de su casa un escapulario y una medalla de la que nunca se desprendía, se cosió el bajo de la falda con alfileres y se arrojó a la acequia.
Alertada la familia de su desaparición, cortaron el agua para poder recuperar el cuerpo, pese a morir ahogada, no estaba hinchada ni parecía que hubiese tragado agua.

Primero fue enterrada en Lorquí y posteriormente sus restos fueron trasladados al cementerio de Archena.
Nadie sabe lo que pudo llevar a la Quica a quitarse la vida pese a sus convicciones religiosas.
¿O fue asesinada?
Quizás algún día lo sabremos.
Lo más sorprendentes resultaban sus profecías, que en gran medida, se vieron cumplidas después de su muerte.
Entre ellas, Francisca advirtió de que una guerra en España «enfrentará a hermanos contra hermanos», que «una gran sequía azotará esta tierra», que «los hombres y las mujeres no se distinguirán por sus ropas» y que «llegará un tiempo en que veamos el pan tirado por las calles y en su lugar, se comerán bizcochos».
Más escalofriante resultó el anuncio, aún hoy no cumplido, de una guerra nuclear.


La supuesta iluminada de la algaida. by Jesús Delafrontera

FOTOS DE LA SIMBOLOGIA QUE APARECÍA EN EL SUELO CUANDO ENTRABA EN TRANCE:







 ESTAS DOS SON TALLADAS EN LA PIEDRA:





No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada